EL CINE DE JERRY LEWIS CONTRA EL NAZISMO:
LA GUERRA DE UN SOLO HOMBRE
Y LA INCOMPRENSIÓN DE SU TIEMPO

Jerry Lewis’s Cinema Against Nazism:
The War of a Single Man and the Misunderstanding of His Time

Jorge Medina Herrera
Periodista, Investigador y Crítico de Cine – Grupo Art-Kiné
Buenos Aires

Recibido el 13 de Junio de 2025
Aceptado el 29 de Julio de 2025

 

Resumen. Jerry Lewis célebre actor cómico de los años 40s y 50s, evolucionó hasta ser reconocido como uno de los más grandes directores de cine de Hollywood. Con una larga trayectoria como actor, productor y realizador, en la década de los años setenta, aborda un tema muy caro para la sociedad americana, reírse de la lucha al nazismo. A continuación, se embarca en un proyecto igual de polémico sobre el Holocausto, para ser tomado en serio como actor dramático, y que nunca llegó a estrenarse.
Palabras clave. Jerry Lewis, Cine clásico, Comedia, Hollywood, Holocausto, Hitler.

Abstract. Jerry Lewis was a famous comic in the years 40s-50s who evolved to become recognized as one of Hollywood´s greatest directors. With a long career as an actor, producer and filmmaker in the 70s, he tackles a very sensitive topic for the American society: laughing at the fight against Nazism. Immediatly embarks on a project equally controversial about the Holocaust, to be taken seriously as a dramatic actor. This film was never released.
Keywords. Jerry Lewis, Classic Cinema, Comedy, Hollywood, Holocaust, Hitler.

-¿Qué sucede?
-No sé. No es convincente. Para mí, es solo un hombre con un bigotito.
-Pero así es Hitler.
Diálogo de Ser o no ser, dirigida por Ernst Lubitsch.

 

En mayo de 2025 se cumplieron los 80 años del final de la Segunda Guerra Mundial en Europa; precisamente el 8 de mayo se conmemoró en varias ciudades capitales el día de la victoria en Europa, conocido también como el V-E Day. Y aunque la guerra en el Pacífico continuó unos meses hasta la rendición del Japón, el mundo vería un nuevo orden que lo dividiría bajo la égida de dos superpotencias. La capitulación de Alemania frente a los aliados implicó además el fin del Holocausto o Shoá, la liberación de todos los campos de exterminio nazis, que costó la vida de millones de seres humanos, sólo por ser judíos.

Este histórico aniversario nos hizo reflexionar en las maneras en que el cine de Hollywood mostró, denunció e ilustró de forma satírica el horror del nazismo. En especial veremos el caso de dos obras puntuales en la filmografía de Jerry Lewis. Este cómico, músico, cantante, guionista, productor, director y filántropo, nacido con el nombre de Jerome Joseph Levitsch en 1926, fue contemporáneo al conflicto bélico siendo apenas un adolescente. Hijo de dos artistas de varieté, como tantos otros grandes cómicos, su infancia pasó entre bambalinas aprendiendo el oficio de sus padres. Adoptando el nombre artístico de Jerry Lewis, su fama empieza con la formación del ínclito dúo junto al crooner (1) Dean Martin, siendo su primera actuación en Atlantic City un 25 de julio de 1946, en plena post guerra y la última antes de separarse, un 24 de julio de 1956 en plena guerra fría, en un dechado de simetría azarosa.

La filmografía de Jerry como sabemos entonces, empieza como partiquino del dúo Martin-Lewis. En sus múltiples aventuras, el cine hollywoodense de posguerra también le pedirá a sus artistas apoyar el plan de difusión del american way of life (el estilo de vida norteamericano), en clara competencia con el bloque comunista. Y esta forma de vida, que trae la democracia y el capitalismo, deberá defenderse con las armas si es preciso. Y así sucedió también para la pareja, que hará la mili y la guerra en filmes como At War with the Army (H. Walker, 1951, en España ¡Vaya par de soldados!, en Latinoamérica El tonto del batallón) o Jumping Jacks (N. Taurog, 1952, Locos del aire). Los dos, en tanto actores y personajes, pertenecen a una generación posterior que peleará en la guerra contra Corea del Norte y que no cargaban con la culpa y el trauma de haber sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial; en especial al horror del frente oriental, como veremos en el cine adulto de Los amantes de María (A. Konchalovsky, 1984), La isla siniestra (M. Scorsese, 2010) o The Master (P. T. Anderson, 2012), por citar algunos ejemplos posteriores que recién tocaron el tema. De hecho, en el camino que llevó a Lewis a la realización en su carrera como artista solista, filma en 1958 The Geisha Boy (en España Tú, Kimi y yo, en Latinoamérica Tú, mi conejo y yo) bajo las órdenes de su mentor Frank Tashlin, maestro del slapstick (2) y animador de cartoons. Aquí Jerry, es un mago y artista de varieté, sin asistente ni secretaria, pero con un conejo que nos recuerda a Bugs Bunny, que fue convocado por la USO (United Service Organizations), el servicio estatal para entretener a las tropas de ocupación americanas en un Japón en plena reconstrucción. Wooley (Lewis) y su conejo Harry, luego de diversas y divertidas tropelías, serán enviados en castigo al frente en Corea. En realidad, como sabemos, Hollywood hace magia y el escenario donde se rodó esta escena es el Malibu Creek State Park, a “metros” de Los Angeles. Sobre este conflicto bélico, el primero de la Guerra Fría, el cine no lo tomará en solfa hasta doce años después con la comedia M*A*S*H de Robert Altman, quien también utilizó este parque –así como la popular serie de tv basada en el film, en el aire durante doce temporadas- como artificio del Paralelo 38.


Jerry Lewis y su ejército personal en ¿Dónde está el frente?
©Warner Home Video

Si la mencionada opus de Altman es de 1970, Lewis coincidirá ese año estrenando Which Way to the Front? (literalmente “¿Cuál es el camino hacia el frente?”, titulada en castellano ¿Dónde está el frente?), un film antibélico y obviamente antinazi. Hasta entonces Hollywood se burló del hombre del bigotito a lo Chaplin, por el mismo Chaplin, en The Great Dictator (El gran dictador, 1940), To Be or Not to Be (Ser o no ser, E. Lubitsch, 1942), pletórico de diálogos filosos como absurdos del que tomamos una muestra para nuestro acápite; incluso Stalag 17 (B. Wilder, 1953, en España Traidor en el infierno, en Latinoamérica Infierno 17) y The Producers (M. Brooks, 1967, en España Los productores, en Sudamérica Con un fracaso… millonarios), que incluye el número musical Springtime for Hitler (Primavera para Hitler), tan inolvidable como Chaplin jugando con el globo terráqueo. Haciendo una nota bene para Los tres chiflados (The Three Stooges (3), quienes se mofaron del chiflado Führer, casi un año antes que Charles Chaplin, con el corto You Nazty Spy (Yo espía nací), que aún se difunde por canales de televisión de aire en todo el mundo.


Lewis detrás de la cámara en ¿Dónde está el frente?
©Getty images

 

Cómo combatir a los Nazis y no perder un dólar

Toda esta cinematografía tiene un denominador que es el judaísmo de sus autores, excepto por Chaplin, que nunca le importó desmentir el rumor frente al antisemitismo de la crítica. Jerry Lewis nunca abandonaría sus orígenes. “Era ya un actor de cine judío” dice al comienzo de su libro The Total Film-Maker (editado en nuestro idioma como El oficio de cineasta) de 1971, recopilación de sus clases en la USC Film School, la escuela de cine de la Universidad del Sur de California. En el apartado sobre los aspectos visuales de la comedia, dice: “los pueblos que tienen la habilidad de reírse de ellos mismos son los que sobreviven. Los negros y los judíos tienen el mejor sentido del humor, simplemente porque sus válvulas de escape han permanecido abiertas durante mucho tiempo”. Criado en un entorno que respetaba las leyes de la Torá y con una abuela que le hablaba en yiddish, siempre estuvo orgulloso de sus raíces. Pero es recién en la última etapa de su filmografía en que su cultura hebrea sale a la luz. En ¿Dónde está el frente? el general alemán que es obligado a brindar por Berlin y Múnich levanta su copa por Newark (Nueva Jersey). Y el mismo Hitler extraña la comida judía. Producida, dirigida y protagonizada por Lewis, la historia no le pertenece, como tampoco el guion; pero no fueron motivos para que en su puesta en escena cambie el Pacífico por la guerra en Europa y así combatir contra los nazis. Antes, durante y después, el humor del slapstick, y del slowburn –esa manera lenta, acumulativa, contenida de algo que termina en una explosión, una catarsis de desastre-, esa guerra contra el mundo de los objetos del cine mudo, que Jerry lleva al paroxismo y como sello propio, también es una forma de humor judío, humor físico de gags, peleando contra las instituciones, civiles o militares, la mafia, las corporaciones, Hollywood, las mujeres fuertes, la paternidad, el gobierno norteamericano como hasta espías rusos. Era el turno de pelear contra los nazis, en plena guerra de Vietnam.

Es la historia del hombre más rico del mundo, reza un cartel sobreimpreso en el comienzo del film. Un magnate que lo tiene todo, dinero, fábricas, abogados, empleados, mujeres y sirvientes. Pero no tiene salud, al menos para ir a la pelear la guerra por su país. Tal vez por la democracia, desde luego, pero también por temor a perderlo todo. Con otros compañeros que también son rechazados por los médicos militares, organiza su propio mini ejército de elite; hombres que huyen en este caso de amantes embarazadas, madres, esposas tiránicas y gángsters con ultimátum. Su nombre es Byers y suena a buyer, es decir comprador; pues la esencia del capitalismo americano no es tanto vender, sino comprar, consumir todo, hasta lo innecesario. Byers tiene como plan reemplazar a un mariscal prusiano, llamado Kesserlring, un soldado veterano, amigo de Hitler y en otro desdoblamiento de personajes, un auténtico doppelgänger (4) malvado, típico en su filmografía, interpretado también por Lewis. Luego, por azar es metido a la fuerza en el Plan Valquiria, recreación de aquel episodio real en la Guarida del Lobo que atentó sin suerte, sobre la vida de Hitler. Como Tarantino en Malditos Bastardos (2009, o Bastardos sin gloria en Latinoamérica), el final es cambiado a conveniencia. La comedia se burla de la tragedia, en una película boicoteada por la crítica y la major (5) Warner en su país de origen, pero de gran éxito en Europa y Latinoamérica, aunque, nobleza obliga, la secuencia clave del encuentro del falso mariscal con Hitler fue censurada en su momento por el franquismo, cambiando el sentido no ya de la trama, sino de la obra.

La gran diferencia con M*A*S*H, que sí tuvo un gran éxito en el público, es el humor adulto del film de Robert Altman, más crudo y negro, una visión cínica sobre la guerra y el ejército, más acorde a lo que los jóvenes vivían en Vietnam en ese momento. Aun sabiendo que en el cine de Jerry lo verosímil de la historia es lo que menos importa en sus comedias, la crítica que no entendió que el anacronismo de la película era parte de la puesta en escena, igual de ácida que Altman. Un ejército particular de colores pop, con uniformes más propios de las series inglesas de la ITC, como Capitán Escarlata, UFO y Cosmos 1999, portando la insignia del símbolo de la paz, popularizado por la generación Woodstock, y que era una ofensa a la Historia. Ametralladoras bañadas en oro, chicas en minifalda, un oficial de la SS de piel negra, el búnker que explota matando a Hitler, nada es fiel a la historia. Es un puro rollercoaster, una montaña rusa que cambia rápidamente de gags, con rienda suelta al absurdo y un humor demasiado irónico para el público contemporáneo, tal vez demasiado infantil.

El gran cineasta total, el cómico americano por excelencia, que ganaba fortuna pero no sabía administrarla por ser demasiado generoso, vivirá su último gran reto apenas un año después con otra historia sobre la guerra en Europa. Esta vez, un film dramático sobre el Holocausto en los campos de concentración y la Solución Final nazi.

 

Jerry recrea el horror de los crematorios

La historia le fue alcanzada casi diez años antes de volver a retomarla en 1972 pero no se sintió maduro para realizarla. Es una película sobre el circo, dijo entonces. Pero no, era la historia de un payaso en un circo modesto, conocido como Helmut Doork (Helmut el Grande, en inglés suena a “dork”: idiota), olvidado por la fama, volcado al alcohol y que se mete en problemas una noche que arroja un vaso de cerveza a un retrato oficial de Hitler. Puesto a disposición de la Gestapo, arrepentido y perdonado, lo llevan igualmente a un campo de concentración para disidentes políticos. Cabe destacar que el personaje de Jerry no es judío, sino un ciudadano alemán que detesta la falta de libertad del nazismo. Cuando confraterniza y hace reír a unos niños huérfanos o separados de sus madres, de un campo vecino, separados solo por un alambrado, le encargan la nefasta misión de entretenerlos para que no sepan o no sufran cuando sean enviados a las cámaras de gas. Al tiempo que se entera el destino de los niños, decide sacrificarse e ir con ellos a las duchas. Así de simple como terrible es la trama del film. El episodio de su producción y rodaje está contado en varias biografías del cómico, y un par de documentales que se pueden ver en YouTube de forma libre. Él mismo lo cuenta en extenso, en su autobiografía Jerry Lewis in person publicada en 1983 (traducida al castellano como Jerry Lewis por Jerry Lewis Memorias, en 1991) que claro, en esos años aún tenía la esperanza de retomar el rodaje de lo que creía un film muy importante para la humanidad. Cuando lo convencen y se decide a filmar este proyecto llamado The Day The Clown Cried (El día que el payaso lloró), empieza con la modificación del guion y un trabajo de preproducción que lo lleva a buscar locaciones en Suecia, como país neutral donde no hubo campos de concentración, en una aproximación a la realidad, pues no quiso rodar ni en Estados Unidos o Inglaterra, mucho menos utilizar Alemania y Polonia para esta película. Los problemas no tardaron en arribar, cuando el dinero prometido por un productor sueco desaparece dejando deudas a todos los que ya estaban trabajando y con mucha ilusión con el actor americano. En el elenco había estrellas suecas como Nils Eklund, Ulf Palme y la actriz que protagonizó muchos clásicos de Ingmar Bergman: Harriet Andersson; junto a ellos Pierre Étaix, gran amigo de Jerry e importante realizador francés y el cantante Serge Gainsbourg.


Jerry Lewis durante el rodaje de El día que el payaso lloró
Colección personal del autor

El rodaje se paralizó, comenzaron las disputas legales, Lewis se encargó de las deudas y los pagos. Se queda con parte de la película, el resto –el film nunca se completó- estuvo en bóvedas judiciales en Estocolmo. El director que se sentía orgulloso del proyecto fue cambiando de opinión con los años y terminó arrepintiéndose de su labor. Cada vez que le preguntaban si algún día iba a ver la luz, ya cerca de su desaparición física, se molestaba tanto que contestaba con epítetos gruesos. Durante estos años oscuros hubo muchos rumores, algo de leyenda rondaba alrededor de El día que el payaso lloró. Estrenos como La lista de Schindler (S. Spielberg 1993) -alumno de Jerry de quien ya hablaba de su talento desde su primer cortometraje Amblin-, o La vida es bella (R. Benigni 1997), volvían a reflotar este misterio. Pero el tiempo había pasado, era imposible retomar el rodaje y finalizar la película. Los metros que guardaba en su poder los donó en el 2015 a la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, reservorio de clásicos cinematográficos del país y del mundo, para su conservación, con la promesa de que no se exhibiera hasta después de diez años, es decir 2025. Los derechos son de los herederos y el Congreso y no tienen planes para editar estos fragmentos en formatos dvd o blu-ray. Sin embargo, se pueden ver hasta 27 minutos en diferentes canales de You Tube, en fragmentos que parecen tomados “sin permiso”, pero de gran valor por lo que durante 50 años sólo veíamos fotos de rodaje, recortes de prensa, algunos sketches de diseño de producción.

Jerry Lewis murió en el 2017 a los 91 años, dejando un legado de más de 70 películas, 16 junto a su amigo Dean Martin, 22 como protagonista principal, dirigido por los más grandes directores de cine, 14 largometrajes dirigidos por él, además de programas de tv y cortometrajes. Las risas de generaciones futuras que descubran su cine pueden también ser un antídoto para la amnesia moral y el antisemitismo creciente, disfrazado ahora en la condena política con respecto a los palestinos, una máscara del viejo odio nazi. Al fin y al cabo, tal vez lo único que buscamos sea la Paz entre los pueblos. Al respecto, no olvidemos que Jerry Lewis fue propuesto al Premio Nobel de la Paz en 1978 (el año que ganaron juntos el presidente egipcio Anwar el-Sadat y el premier israelí Menachem Begin). Tal vez los hados hicieron coincidir que el pasado 8 de mayo, un día histórico como recordamos al inicio, un cónclave eligió un Papa, León XIV, que clamó por la paz apenas se mostró al mundo. Jerry Lewis, el pequeño gigante judío de Newark, Nueva Jersey, hubiese estado loco, por no decir “chiflado” de felicidad.

 

Notas

(1) Crooner es aquel cantante que de manera suave, casi como un murmullo, interpreta baladas en ritmo de swing, jazz y posteriormente rock y pop. Los mejores intérpretes, voces masculinas de registro barítono fueron muy populares en los años 40s y 50s, entre ellos Frank Sinatra, Bing Crosby y Dean Martin. Su continuidad se vio en varias generaciones y nacionalidades como Scott Walker, David Bowie, Tom Waits, Serge Gainsbourg, Tony Benett, Neil Hannon (The Divine Comedy) y Michael Bublé. El término viene del inglés croon, cantar en voz baja. La prensa y crítica musical norteamericana también popularizó el término “suave” en castellano.

(2) Preferimos el término original slapstick empleado universalmente para el humor sin diálogo, de pura acción física muy común en el cine silente con el golpe en la cabeza, la bofetada, la caída, la persecución y la guerra de tartas de crema. Este estilo de comedia que viene del Circo fue introducido por Mack Sennett, actor, director y productor de cine cómico mudo continuada y perfeccionada por artistas de la talla de Chaplin, Buster Keaton, Harold Lloyd y el dúo Stan Laurel y Oliver Hardy, mejor conocidos como El Gordo y el Flaco. Una traducción al inglés, de ese instrumento de dos tablitas de madera suave que al golpear provoca ruido utilizado por los payasos y en la commedia dell´arte italiana, llamado “bataccio”; ya que slap es bofetada y stick, bastón, palo.

(3) Stooge cuya traducción literal es partiquino, secuaz, socio, acompañante. Es aquel actor que da pie al protagonista para el remate de un chiste, por ende, un antagonista. Como también se le dice al muñeco de paja o pelele, a estos cómicos suelen llamarlos así. La película The Stooge (N. Taurog 1952, en España El cantante loco, en Latinoamérica El rabo de la estrella), refleja muy bien el origen del dúo Martin-Lewis, aunque desvirtuada para la pantalla, se ve cómo el segundo supera al cantante crooner en popularidad, a través de su comicidad innata. La gracia de Los Tres Chiflados está en que no hay una figura principal a la que secundan. Son los peleles, los partiquinos de ellos mismos y de la sociedad toda.

(4) Doppelgänger del alemán doppel (doble) y gänger (caminante). Nunca mejor empleado pues Byers y Kesserlring son dobles idénticos, pero como en el romanticismo germano, uno es el doble malvado del otro; una aparición en vida de alguien igual a otro, en cuya secuencia Byers debe aprender a caminar como el alemán, de una manera particular por una herida de guerra. Esto lleva a una muy divertida escena en la que cada uno del grupo interpreta a su manera (exagerada como en el chófer negro) la renguera.

(5) Las grandes productoras de cine o simplemente majors, eran: Paramount, Metro-Goldwyn-Mayer, Twentieth Century Fox, Warner Bros, RKO, Universal y United Artists. Durante su apogeo, en lo que se conoce como el “Sistema de Estudios”, eran las que se encargaban de la producción y distribución de los filmes; así como la creación (y también destrucción) del Sistema de estrellas o Star System, prensa, censura, promoción y marketing. Para el año de la película de Jerry Lewis, este sistema estaba en retirada o decadencia, ante un recambio en los espectadores, la difusión de la televisión a color y un cambio en los hábitos de consumo de la sociedad, junto a la liberación paulatina de la censura y la inflación. Por ende, fue su último y verdadero film americano de su filmografía, pues en adelante buscará el apoyo económico en Europa, donde era admirado como uno de los mejores realizadores de Hollywood.

Bibliografía

BENAYOUN R., Bonjour Monsieur Lewis, Éditions du Seuil, París, 1989.

GOLDHAGEN D. J., La Iglesia Católica y el Holocausto, Taurus, Buenos Aires, 2003.

LEWIS J., Quand je fais du cinema, Éditions Buchet/Chastel, París, 1972.

LEWIS J., El oficio de cineasta, Barral editores, Barcelona, 1973.

LEWIS J., The Total Filmmaker, Michael Wiese Productions, California, 2021.

LEWIS J. y GLUCK H., Docteur Jerry et Mister Lewis, Éditions Stock, Francia, 1983.

LEWIS J. y GLUCK H., Jerry Lewis por Jerry Lewis Memorias, Parsifal ediciones, Barcelona, 1991.

SIMSOLO N., Jerry Lewis, Editorial fundamentos, Madrid, 1974.

 

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ISSN 1988-8848